lunes, 12 de octubre de 2009

Pensativa.

A pesar del exceso de trabajo, me he regalado un tiempo para leer uno de los libros favoritos de mi mejor amiga: "Pensativa".
"Pensativa", de Pablo Goyrtortúa, se desarrolla en México en la época de la guerra cristera. Es una novela que nos muestra que tan enajenados y crueles podemos ser los humanos al defender la idea de Dios.
De narrativa excelente, logra transportar al lector a distintos escenarios brumosos, tristes, misteriosos y sombríos. Comunica con claridad la delgada línea que existe entre la fe auténtica y la creencia fanática que puede rayar en la locura.
"Pensativa" incluye una historia romántica de final no feliz, donde una mujer aparentemente celestial y llena de virtudes, es la clara muestra de una doble moral donde lo extremoso de su personalidad puede llegar al hartazgo. Un hombre enganchado románticamente con ella, más por la influencia de los personajes en su entorno que por un enamoramiento basado en las características reales de ella.
Leer siempre es grato, no obstante la historia pueda ser de nuestro agrado o no. En este caso "Pensativa" no me resultó del todo disfrutable, sin embargo, pudo remitirme a distintas emociones como la intriga y el miedo, capacidad que solo un buen libro puede lograr.

domingo, 11 de octubre de 2009

Hallazgo.

Encontré una hojita de papel con aspecto de haber sido lavada dentro de unos jeans, que aunque tenue todavía conservaba lo allí escrito.
Sé que vale la pena dejarlo aquí.
Manifiesto de la madurez
Conté mis años y descubrí que tengo menos tiempo para vivir de aquí en adelante que el que viví hasta ahora.
Me siento como aquel joven que ganó una caja de chocolates; los primeros los comió con displicencia pero, cuando percibió que quedaban pocos, comenzó a disfrutarlos lento, uno por uno.
Ya no tengo tiempo para lidiar con mediocridades.
No quiero estar en reuniones donde desfilen egos inflados.
Me molestan los envidiosos que tratan de desacreditar a los más capaces para apropiarse de sus lugares, talentos y logros.
No pienso aceptar cosas y situaciones solo para quedar bien con alguien, ya no más.
Dejaré de volverle la cara a la verdad sólo para seguir en una falsa comodidad o por miedo al dolor o a comenzar de nuevo; ahora me arriesgo más.
Ya no tengo tiempo para reuniones interminables donde se discuten estatutos, normas, procedimientos y reglamentos internos, sabiendo que no se va a lograr nada.
Ya no tengo tiempo para soportar melindres de personas que, a pesar de su edad cronológica, son aún inmaduros.
Sin muchos chocolates en la caja, quiero vivir al lado de gente humana, muy humana, que aún sepa vivir; que sepa reír de sus errores, que no se envanezca con sus triunfos, que no se considere electa antes de hora, que no huya de sus responsabilidades, que defienda la dignidad de los marginados y que desee tan sólo andar al lado de la verdad.
Caminar junto a cosas y personas de verdad, disfrutar de un cariño o de un afecto absolutamente sin fraudes, nunca será pérdida de tiempo. Lo esencial es lo que hace que la vida valga la pena.
Y mi vida.... Sí que lo vale.
Quiero rodearme de gentes que aún sepan cómo se toca el corazón de las personas.
Que canten, bailen, rían y se aventuren más. Gentes, a las que los golpes duros de la vida, los enseñó a crecer con retoques suaves en el alma. Y que siguen creyendo aún en el buen amor.
Sí… tengo prisa … por vivir con la intensidad que solo la madurez puede dar.
Pretendo no desperdiciar parte alguna de los chocolates que me quedan. Estoy seguro que serán mas exquisitos que los que hasta ahora he comido, por la experiencia que ahora tengo.
Porque hoy:
Dejé de desear que mi vida fuera diferente y comencé a ver que todo lo que acontece, contribuye a mi crecimiento.
Me libero de todo lo que no es saludable ... Personas, situaciones, todo.... y cualquier cosa que me empuje hacia abajo.
Hoy:
Desisto de querer tener siempre la razón y, con eso, me equivoco mucho menos. Ya no revivo el pasado y no me preocupo por el futuro. Más bien me mantengo en el presente, que es donde la vida acontece.
Porque mi meta es llegar al final con dignidad.

sábado, 10 de octubre de 2009

Cortesía de Javier.

Mi hijo me ha enseñado la importancia de ser acertivo.
Nos dirigimos al lugar donde estaba el juguete que por semanas había esperado. Era su cumpleaños y yo debía cumplir la promesa de comprárselo.
Llegamos al sitio y encontramos una amplia variedad de ellos. Paquetes con más o menos accesorios, cajillas con elementos adicionales, ofertas al dos por uno, tonalidades y texturas diferentes, en fin.
Mi hijo se dirigió al empaque mas pequeño, donde se encontraba el juguetillo solitario. Lo tomó, me miró y me dijo: - Quiero este -.
Yo comenzé a mostrarle los demás, la diferencia en precio era relativamente pequeña y las aparentes ventajas ofrecidas me parecieron importantes de tomar en cuenta.
Le mostré la caja que por unas monedas mas tenía mayor número de elementos, la que cambiaba de color, la del 2 x 1 y todas las demás.
Mi niño las miró con poca atención, volteó su carita para verme y me dijo:- Este es el único que necesito -.
Nos fuimos caminando de la mano, mientras yo pensaba lo favorable que sería saber con claridad lo que realmente se quiere y lo que no.

viernes, 9 de octubre de 2009

Mi niño.

A veces quiero aún llamarte "mi bebé", pero ya no lo eres.
Estás creciendo. Pareciera que hace poco te acunaba en mis brazos.
¡Cuanto disfruto al tomar tu manita!, la que a veces temo que llegue el día en que me niegues llevar.
Tus ojos grandes, dulces y expresivos me miran con ternura, me aceptan sin condición.
¡Que amor tan grande puedes inspirar en mi!
¡Cuan generoso ha sido Dios al dejarte a mi lado!
Te amo, mi niño.
Te amaré siempre.
¡Feliz cumpleaños, mi amor!